Graves hechos registrados en Bocas del Toro, donde un obrero murió y más de un centenar resultaron heridos. La iglesia católica media para que cese la violencia entre obreros y bananeros y policias, y sea evitado un baño de sangre mayor.Ver video de conflicto de Suntrancs ( OO de la Construcción 2007) y el anterior Gobierno de Torrijo, parte III.
CIUDAD DE PANAMÁ - La jerarquía de la Iglesia Católica de Panamá instó hoy a las partes en conflicto en la caribeña provincia de Bocas del Toro, limítrofe con Costa Rica, para que cese la violencia entre obreros bananeros y policías, y sea evitado un baño de sangre.
El arzobispo José Domingo Ulloa hizo el pronunciamiento este viernes mientras recrudecía la violencia y era herido de un escopetazo el fotógrafo Eduardo Grimaldo, del diario local "La Prensa", quien fue trasladado a un hospital.
Según el prelado, los graves hechos registrados en Bocas del Toro, donde un obrero murió y más de un centenar resultaron heridos, induce a "sentar(se) y deponer actitudes", para poder ir a una mesa de diálogo y encontrar soluciones efectivas a la crisis.
Los ánimos de los manifestantes volvieron a encenderse este viernes en el distrito bananero de Changuinola, pese a los intentos de mediación del ministro de la Presidencia, Demetrio Papadimitriu, que adujo que la violencia ha sido instigada por "elementos infiltrados" en las protestas para desestabilizar el país.
Los incidentes se iniciaron exactamente un año después de que el presidente Ricardo Martinelli asumió el poder con promesas de cambio y bienestar, a favor de los sectores socialmente excluidos.
Unos 4.000 afiliados al Sindicato de Trabajadores de la Industria del Banano de la empresa Bocas Fruit Company se lanzaron a las calles en contra de la decisión patronal de retener parte de sus salarios, sobre la base de la interpretación de la ley 30, de 2010.
Ante la falta de respuestas a sus demandas, los huelguistas interpretaron que existía un complot entre el gobierno de Martinelli y las multinacionales bananeras para descabezar al movimiento sindical y desconocer conquistas laborales.
Tras el estallido de graves disturbios, la ministra de Trabajo, Alma Cortés, anunció la aplicación de una cuantiosa multa a la Bocas Fruit Company, pero ello no ha impedido la continuación de protestas en zonas que tienen en común el olvido secular y la pobreza.
En un nuevo intento por parar las oleadas de choque, Martinelli firmó la tarde del viernes un Decreto Ejecutivo por el cual se reglamenta el pago voluntario de cuotas sindicales a los trabajadores, "con el fin de velar por la debida aplicación de las disposiciones del Código de Trabajo", y lo establecido en la ley 30.
El anuncio oficial fue realizado mientras indígenas y campesinos alzados colocaban pesados troncos en la carretera que conduce de la localidad de Silico Creek a Almirante, en Bocas del Toro, para impedir el paso de vehículos. Los manifestantes exigen la derogación de la Ley 30, como condición previa para una tregua.
Al respecto, el secretario general de la Confederación de Trabajadores de la República de Panamá (CTRP), Guillermo Puga, condenó la política de represión y sostuvo que "Panamá empezó a perder la democracia". Adujo que este país se encamina a la instauración de una dictadura civil de derecha.
Puga reseñó que en la actual coyuntura la CTRP no abandonará a los trabajadores bocatoreños enfrentados a agentes antimotines de la Policía Nacional, que han vulnerado sus derechos.
Por otro lado, empezaron a llegar por vía aérea a los hospitales en la capital panameña heridos por proyectiles durante los diturbios en Changuinola. El arribo de las aeronaves coincidió con mítines de grupos universitarios que apoyan la causa de los obreros.
Asimismo, organizaciones de la sociedad civil convocaron para el sábado un Festival por la Libertad de Expresión, en apoyo de varios periodistas heridos, ultrajados y encarcelados.
Publicado por ContraPunto, períodico digital salvadoreño.
Hugo Fernandez, 2010-07-10
Panamá:Graves enfrentamientos en Bocas del Toro
Graves hechos registrados en Bocas del Toro, donde un obrero murió y más de un centenar resultaron heridos. La iglesia católica media para que cese la violencia entre obreros y bananeros y policias, y sea evitado un baño de sangre mayor.Ver video de conflicto de Suntrancs ( OO de la Construcción 2007) y el anterior Gobierno de Torrijo, parte III.
CIUDAD DE PANAMÁ - La jerarquía de la Iglesia Católica de Panamá instó hoy a las partes en conflicto en la caribeña provincia de Bocas del Toro, limítrofe con Costa Rica, para que cese la violencia entre obreros bananeros y policías, y sea evitado un baño de sangre.
El arzobispo José Domingo Ulloa hizo el pronunciamiento este viernes mientras recrudecía la violencia y era herido de un escopetazo el fotógrafo Eduardo Grimaldo, del diario local "La Prensa", quien fue trasladado a un hospital.
Según el prelado, los graves hechos registrados en Bocas del Toro, donde un obrero murió y más de un centenar resultaron heridos, induce a "sentar(se) y deponer actitudes", para poder ir a una mesa de diálogo y encontrar soluciones efectivas a la crisis.
Los ánimos de los manifestantes volvieron a encenderse este viernes en el distrito bananero de Changuinola, pese a los intentos de mediación del ministro de la Presidencia, Demetrio Papadimitriu, que adujo que la violencia ha sido instigada por "elementos infiltrados" en las protestas para desestabilizar el país.
Los incidentes se iniciaron exactamente un año después de que el presidente Ricardo Martinelli asumió el poder con promesas de cambio y bienestar, a favor de los sectores socialmente excluidos.
Unos 4.000 afiliados al Sindicato de Trabajadores de la Industria del Banano de la empresa Bocas Fruit Company se lanzaron a las calles en contra de la decisión patronal de retener parte de sus salarios, sobre la base de la interpretación de la ley 30, de 2010.
Ante la falta de respuestas a sus demandas, los huelguistas interpretaron que existía un complot entre el gobierno de Martinelli y las multinacionales bananeras para descabezar al movimiento sindical y desconocer conquistas laborales.
Tras el estallido de graves disturbios, la ministra de Trabajo, Alma Cortés, anunció la aplicación de una cuantiosa multa a la Bocas Fruit Company, pero ello no ha impedido la continuación de protestas en zonas que tienen en común el olvido secular y la pobreza.
En un nuevo intento por parar las oleadas de choque, Martinelli firmó la tarde del viernes un Decreto Ejecutivo por el cual se reglamenta el pago voluntario de cuotas sindicales a los trabajadores, "con el fin de velar por la debida aplicación de las disposiciones del Código de Trabajo", y lo establecido en la ley 30.
El anuncio oficial fue realizado mientras indígenas y campesinos alzados colocaban pesados troncos en la carretera que conduce de la localidad de Silico Creek a Almirante, en Bocas del Toro, para impedir el paso de vehículos. Los manifestantes exigen la derogación de la Ley 30, como condición previa para una tregua.
Al respecto, el secretario general de la Confederación de Trabajadores de la República de Panamá (CTRP), Guillermo Puga, condenó la política de represión y sostuvo que "Panamá empezó a perder la democracia". Adujo que este país se encamina a la instauración de una dictadura civil de derecha.
Puga reseñó que en la actual coyuntura la CTRP no abandonará a los trabajadores bocatoreños enfrentados a agentes antimotines de la Policía Nacional, que han vulnerado sus derechos.
Por otro lado, empezaron a llegar por vía aérea a los hospitales en la capital panameña heridos por proyectiles durante los diturbios en Changuinola. El arribo de las aeronaves coincidió con mítines de grupos universitarios que apoyan la causa de los obreros.
Asimismo, organizaciones de la sociedad civil convocaron para el sábado un Festival por la Libertad de Expresión, en apoyo de varios periodistas heridos, ultrajados y encarcelados.
Publicado por ContraPunto, períodico digital salvadoreño.
Hugo Fernandez, 2010-07-10